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Puede ser una relación con alguien importante para ti, que no funciona; un jefe o compañero de trabajo con el que no consigues trabajar bien… Quizá crees que tu talento está desaprovechado y quisieras dedicarte a algo totalmente diferente o vivir en otro lugar o…

Probablemente crees que lo has intentado todo y sin embargo estás en una rueda de hámster, siempre en el mismo lugar, repitiendo una y otra vez.

 ¿Y si te digo que tú tienes la llave de esa jaula?

 ¿Por qué lo digo?

 Bueno, volvamos a tu objetivo.

¿Conoces alguien que lo haya conseguido? Ese tipo de relación, ese trabajo… eso que tú deseas. Posiblemente sí, y si no lo conoces directamente, sabes que hay personas que lo tienen. Por lo tanto, no es imposible.

 ¿Y cómo puede ser?

Déjame que te diga que por tu forma de mirar el mundo, por el observador que estás siendo. Como observador, ves lo que ves y no ves lo que no ves. Imagina que te hubieran puesto unas lentillas verdes al nacer y con ellas has crecido hasta ahora. ¿Cómo dirías que ves el mundo? “Normal”. “Como es”. Sin embargo, lo estarías viendo verde.

 Pues eso es lo que nos ocurre. Nuestras lentillas tiñen lo que vemos y esas lentillas están hechas de lo que nos dijeron que estaba bien o mal nuestros padres, de lo que dice nuestras cultura que es correcto o incorrecto, de nuestras experiencias anteriores, de lo que sentimos… Todo eso nos configura sin que nos demos cuenta. Por eso, otras personas ven el mundo de otra manera.

Como observador estás en una jaula y sus barrotes están hechos de tus creencias, tus juicios, tus opiniones y tus emociones. Y tu objetivo, el que hablábamos antes, está fuera de la jaula.

¿Y ahora qué? ¿Hacer algo distinto? El enfoque en cambiar las acciones requiere de un esfuerzo enorme para sostenerlo. Es como esos propósitos de principio de año: hacer deporte, adelgazar, etc. en los que empiezas con mucha ilusión pero que enseguida se caen o que te requieren un esfuerzo tan grande que te agotan y no puedes mantenerlo. Nos peleamos con el resultado que tenemos, sin darnos cuenta que el resultado es la consecuencia del contexto que generamos. Si tienes un cactus es porque estás siendo desierto. Nos manifestamos de una manera y esa manifestación es consecuencia de lo que estamos generando.

Si te decides a mirarte a ti mismo, lo que te pasa, lo que te duele, lo que te cierra posibilidades, lo que te las abre, lo que te da bienestar, lo que te lo quita, podrás ir tomando consciencia de quien estás siendo y si eso te sirve o no para llegar a donde quieres. Darte cuenta es el primer paso para poder tenerlo en cuenta.

¿Quién quieres estar siendo? ¿Te acompaño?